México por el clima

Pesca con Futuro lleva el cuidado del mar a México por el Clima.

Pesca con Futuro participó en México por el Clima 2026, un encuentro realizado en el Papalote Museo del Niño, en la Ciudad de México. Durante una conferencia, especialistas, chefs y representantes de distintas organizaciones hablaron sobre la conservación de los océanos, la pesca responsable y el consumo de productos mexicanos. También destacaron la importancia de apoyar a las comunidades pesqueras y conocer el origen de los alimentos que llegan a los consumidores.

Por: Redacción Pesca Con Futuro.

México por el Clima reúne a organizaciones comprometidas con el medio ambiente.

Del 5 al 9 de octubre de 2026 se realizó la segunda edición de México por el Clima, una iniciativa que reunió a empresas, organizaciones civiles, especialistas, instituciones y comunidades para hablar sobre los problemas ambientales que enfrenta el país. Las actividades principales se llevaron a cabo del 6 al 8 de octubre en el Papalote Museo del Niño. Durante esos días se organizaron conferencias, talleres y mesas de diálogo sobre cambio climático, biodiversidad, conservación de los ecosistemas y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

Entre las actividades estuvo el panel “Pesca con futuro” quien reunió a representantes de la pesca, la gastronomía, la hotelería, la investigación y organizaciones que trabajan con comunidades productoras. El encuentro permitió conocer distintos proyectos dedicados a proteger los recursos acuáticos de México, así como los retos que enfrentan las personas que dependen de ellos.

¿Qué es Pesca con Futuro y cuál es su objetivo?

Pesca con Futuro es un movimiento mexicano impulsado por el Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas (COMEPESCA), una asociación civil sin fines de lucro con más de veinte años de trabajo en el sector pesquero y acuícola. El movimiento comenzó en 2017 como una campaña para promover el consumo responsable de pescados y mariscos mexicanos. Desde entonces, ha trabajado para conectar a productores, chefs, comerciantes y consumidores, además de dar a conocer proyectos que buscan conservar las especies y los ecosistemas acuáticos.

Durante la conferencia, Citlali Gómez Lepe, presidenta de COMEPESCA, recordó cómo surgió esta iniciativa. Explicó que, en un principio, los pescadores tenían dificultades para vender sus productos, mientras que los compradores aseguraban que no encontraban lo que necesitaban. Ante esta situación, comenzaron a organizar encuentros para que ambas partes pudieran conocerse y establecer relaciones comerciales. Con el tiempo, el proyecto también empezó a compartir el trabajo de comunidades y organizaciones dedicadas a proteger los mares, ríos y lagos del país.

Cítlali explicó, sobre lo importante que es conocer los métodos de producción, respetar las temporadas de veda y cuidar las especies y su entorno. También comentó que México cuenta con más de 300 especies comestibles de pescados y mariscos, aunque muchas personas acostumbran consumir solamente cinco. Por esta razón, uno de los principales objetivos del movimiento es dar a conocer la variedad de productos mexicanos y promover su consumo responsable.

La importancia de consumir pescados y mariscos mexicanos.

México cuenta con una gran variedad de productos pesqueros y acuícolas que forman parte de la gastronomía nacional. Sin embargo, muchas especies son poco conocidas y tienen menor presencia en restaurantes, mercados y hogares. Durante su participación, la presidenta de COMEPESCA explicó que consumir productos mexicanos también permite apoyar a las comunidades pesqueras y fortalecer la economía de las regiones donde se producen.

Otro de los temas fue la búsqueda de alternativas para las familias que necesitan reducir sus actividades pesqueras. Como ejemplo, compartió que en algunas comunidades de Baja California se están desarrollando proyectos de cultivo de ostiones. Estas iniciativas buscan ofrecer otras fuentes de ingresos y disminuir la presión sobre determinadas especies marinas. También muestran cómo la acuacultura responsable puede convertirse en una opción económica para las comunidades.

Citlali habló de la importancia de colaborar con otros movimientos que buscan conservar los alimentos tradicionales de México, entre ellos los proyectos dedicados a proteger el maíz y su diversidad.

Los restaurantes y hoteles también pueden ayudar a cuidar el mar.

La gastronomía tuvo un lugar importante durante la conversación. Regina López García, chef y creadora de contenido, explicó que los cocineros pueden ayudar a que las personas conozcan la historia de los alimentos que consumen. Detrás de un pescado servido en un restaurante existe el trabajo de pescadores, productores, distribuidores y muchas otras personas. Por eso, destacó la importancia de informar sobre su origen y las prácticas utilizadas para obtenerlo.

También señaló que uno de los principales problemas es la falta de información. Aunque algunos consumidores buscan productos responsables, muchas veces desconocen dónde comprarlos o cómo identificarlos. Desde el sector hotelero, Italia Neri Lozano, de Hayatt Regency México, habló sobre la necesidad de capacitar tanto a los proveedores como al personal de los establecimiento.

Explicó que no basta con revisar la calidad de los alimentos. Los hoteles y restaurantes también necesitan conocer su procedencia, respetar las temporadas de pesca y comprender por qué determinadas especies no siempre están disponibles. Esta información puede compartirse con los huéspedes y comensales mediante los menús y las recomendaciones del personal. De esta manera, los establecimientos pueden ayudar a promover decisiones de consumo más responsables.

Proteger el medio ambiente también significa apoyar a las comunidades.

Uno de los temas importantes del panel fue la situación económica de las familias productoras. Marlen Rubio D’Arce, directora de Programas de Heifer México, explicó que su organización trabaja con comunidades para mejorar sus condiciones de vida. Entre sus principales actividades se encuentran la capacitación, el acceso a financiamiento y la búsqueda de mejores oportunidades comerciales.

Marlen señaló que muchos productores conocen los problemas que provoca el cambio climático y están dispuestos a modificar sus prácticas. Sin embargo, estos cambios también deben representar un beneficio económico para sus familias. Por ejemplo, adoptar métodos de producción más responsables puede requerir tiempo, capacitación e inversión. Si los productores no consiguen mantener sus ingresos, será difícil que continúen trabajando de esa manera.

Por esta razón, destacó la importancia de desarrollar proyectos que permitan cuidar los recursos naturales sin afectar a las personas que dependen de ellos. La conversación también contó con la participación de Luis Bourillón, quien formó parte del panel junto con representantes de los distintos sectores involucrados en la conservación y el aprovechamiento responsable de los recursos acuáticos.

La comunicación y la investigación científica también estuvieron presentes en el encuentro. Alonso Rodríguez de la Parra, documentalista y fundador de Mares de México, compartió cómo comenzó a utilizar la fotografía y el video para dar a conocer los problemas que enfrentan los animales marinos.

Uno de sus principales proyectos está relacionado con las mantas gigantes. A través de documentales y colaboraciones con investigadores, ha contribuido a difundir la importancia de estudiar y proteger a estos animales.

Durante su participación, contó que uno de sus documentales ayudó a conseguir apoyo para continuar con las investigaciones sobre esta especie. Entre los avances mencionó la obtención de un equipo de ultrasonido subacuático, que permite estudiar a las mantas gigantes sin necesidad de capturarlas.

Este tipo de herramientas ayuda a los científicos a obtener información sobre los animales sin ponerlos en riesgo durante su estudio. Alonso también explicó que las mantas gigantes no permanecen siempre dentro de las áreas naturales protegidas. Estos animales se desplazan por distintas zonas del océano y, en ocasiones, salen de los espacios donde existen medidas especiales para su conservación.

Esta situación representa un reto, pues su protección no puede limitarse únicamente a determinadas áreas del mar. Por ello, destacó la necesidad de continuar investigando sus movimientos y comportamiento para desarrollar mejores estrategias de conservación. Además, señaló que muchas personas quieren ayudar al medio ambiente, pero no saben cómo hacerlo. Desde su perspectiva, no es necesario realizar grandes proyectos para participar. Compartir información, apoyar a organizaciones o hablar sobre los problemas que enfrentan los océanos también puede contribuir a que más personas se interesen por su cuidado.

El futuro de los mares depende de las decisiones de consumo.

La participación de Pesca con Futuro en México por el Clima permitió mostrar que la conservación de los océanos no depende únicamente de los pescadores y las organizaciones ambientales. Los restaurantes, hoteles, comerciantes y consumidores también pueden contribuir mediante sus decisiones.

Conocer el origen de los pescados y mariscos, respetar las temporadas de pesca y elegir productos obtenidos de manera responsable son algunas acciones que ayudan a proteger los recursos acuáticos. El encuentro también permitió reconocer el trabajo de las comunidades que viven de la pesca y la acuacultura. Para muchas familias, estas actividades representan su principal fuente de ingresos, por lo que la protección del medio ambiente también debe considerar sus necesidades.

Pesca con Futuro busca que más personas conozcan la diversidad de productos mexicanos y comprendan la importancia de su conservación. Uno de los retos es conseguir que el consumo responsable forme parte de las decisiones cotidianas, sin olvidar a las comunidades que trabajan todos los días para llevar estos alimentos a los mercados y restaurantes del país.